Elegir lo más vivo de la lengua en lugar de su mortificación

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No es con una enmienda a la ley « Igualdad y ciudadanía »[1], prohibiendo la paliza, – en vigor desde enero de 2017 en Francia (haciendo entrar así la educación « no violenta » al igual que 31 de 47 países en el Consejo de Europa) -, ni con los protocolos, ni con las evaluaciones de las buenas prácticas, que los niños que nos interesan encuentran un camino, su manera de advenir al mundo.

Con estos dos escollos en el horizonte, vemos, de hecho, el ideal para trasformar a cada uno entre nosotros en una cosa lisa sin aspereza sintomatica e ignorar de la misma manera nuestra condición de parlêtre, privándola del hábito del uso de la lengua para tratar lo real en juego.

El estudio de Claude Oger es cada vez más « personalizado » para tratar lo singular, desterrado por el discurso social protocolario en el cual están los pequeños sujetos, como los trabajadores.

Cécile Wojnarovski nos señala, refiriéndose al curso de Michel Foucault « los anormales », que la existencia misma es degradada a la anormalidad como patología.

La evocación de la película « Kids » de Larry Clark, por Donika Balabanova, revela lo indomable que todo el mundo tendrá que tratar, intentando domesticar.

Milena Popova y Bilyana Mechkunova proponen un lugar para tejer, cada vez, un puente inédito entre dos discursos disjuntos para evitar lo peor de las niñas.

Por último, una conversación del Cien, moderado por Claudine Valetta, ofrece a los padres el espacio en el cual encontrar la manera de responder a la batería de test a la cual están sometidos.

Como en la película « Ma vie de Courgette »[2], los autores de My Way 9   encuentran la manera de hacer circular una y otra vez lo vivo de la lengua bajo los escombros de la lengua mortífera.

[1] 1.http://www.liberation.fr/france/2016/12/30/a-partir-de-2017-on-ne-fesse-plus_1538187

[2] Barras C., Ma vie de Courgette, 2016

Traduction : Norma Lafuente

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