Contra esta infausta deriva

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2017. 1517. Quinientos años nos separan del momento en que un aún joven fraile agustino colgaba en el portal de la catedral de Wittenberg sus 95 tesis. No era mas que una cerilla. Aparentemente inofensiva, costumbres de la época. La atmosfera, en cambio, era explosiva. Estalló el incendio. El fuego, desde luego no se limitó al campo al que estaba destinado, abrazó cada rincón de la sociedad de entonces, devastándola. Quien debió haberse dado cuenta de la gravedad de la situación, la había subestimado, reduciéndola a un asunto entre frailes pendencieros.  Fue así que León X firmó el  Decet Romano Pontificem excomunicando el monje alemán y desencadenando el infierno. Siguió el tiempo de las reparaciones, un arduo y lento trabajo para curar los tejidos. Salieron a la luz las causas del incendio. Causas desconocidas por malicia o por  deliberada omisión.

2017. Tal vez el lector no encuentre suficientemente logrado el paralelismo. Veamos un poco la situación actual:

Marine Le Pen está en pole position para la Presidencia francesa. Los franceses van a las urnas el 23 de abril y 7 de mayo. Puede llegar al poder. Antes  aun, el 15 de Marzo, se habrán realizado las elecciones holandesas. Geert Wilders, líder del Partij voor de Vrijheid, anti-islámico y anti-europeo, ha sido muy claro: “Si gano las elecciones, va a desaparecer la Unión Europea. En Bélgica, el Nieuw-Vlaamse Alliantie Bart De Wever en el 2014 alcanzó a los socialistas y los democristianos juntos. En Alemania van a votar este año, posiblemente el 24 de agosto. Si bien la contienda parece ver enfrentados por un lado, la coalición de la Unión Cristianodemócrata y la Unión Socialcristiana que pertenece a Merkel y por el otro el Partido Socialdemócrata, no se puede subestimar la creciente influencia de Franke Petri de Alternative für Deutschland , para quien Alemania una vez expulsados los inmigrantes  confinados en dos islas extra europeas, debe ser patriota, de derecha y no-euro. Para no hablar de Polonia. O Hungría, o países de los Balcanes empeñados en recuperarse de los trágicos recientes acontecimientos.

El barco hace agua. Sobre todo porque el aliado de siempre, al otro lado del océano, ha cambiado chaqueta. Cosa más bien increíble ya que se ha materializado a pesar del conocido artilugio ideado por Thomas Jefferson según el cual la elección del Presidente no debía surgir directamente del voto de los ciudadanos, sino de la elección de un exiguo número de grandes electores. Era una maniobra para evitar el populismo. Con Trump queda demostrado que el populista ha sido elegido con el antídoto que debía evitarlo.

Por ultimo habría que añadir la situación italiana. Como de costumbre, poco seria, aunque grave: el Movimiento 5 Estrellas, que pesca en el “todos y ninguno” de la Web, que hasta ahora ha hecho el ridículo dejándose infiltrar sin mover un pelo impidiéndose la capacidad de gobernar, con su 30% de electorado potencial es hoy el único baluarte contra la deriva populista de la derecha sin ley.

Estamos al borde del precipicio. Pero no se quiere ver. Si el grito de Martin Lutero fue ignorado, pretendidamente silenciado con la excomunión por un Papa no menos indolente que amante de los placeres, hoy  los indiferentes son los ciudadanos de Europa, propensos como son a subestimar el peligro al que se enfrentan. Se dará cuenta la Europa- me refiero a las instituciones europeas creadas para garantizar un nuevo pacto entre poblaciones por largo tiempo beligerantes- que se agotó el tiempo de la burocracia, que es el tiempo de la política?  Es la política la que debe afrontar seriamente y con coraje el problema del multiculturalismo, el de una adecuada integración cívica, mas allá de las confesiones religiosas, ella debe leer con mayor claridad el fenómeno de la inmigración, para poder replantear el problema con una impostación distinta.

Desde luego no hay que votar Marine Le Pen. Pero no alcanza con no darle el voto. Como no alcanza con votar cualquiera que pretenda resolver con fáciles populismos, nacionalismos, incluso personalismos, problemas que requieren una correcta lectura política. Es necesaria una nueva asunción de responsabilidad y la conciencia de que los problemas  – a menudo provocados volens nolens por nuestros gobiernos, por lo tanto por nosotros – incluso si se presentan aparentemente irresolubles, deben ser afrontados.

En el social es necesario devolver su lugar al discurso del Amo, como lo entiende Lacan, revitalizando el de la burocracia al servicio de la colectividad. Una sociedad se sostiene del discurso del Amo. Todo hace pensar que nuestras sociedades se sostengan hoy, a derecha, del discurso racista, de la xenofobia, del faccioso. A izquierda del discurso de la marioneta, del fanfarrón o del chanta. En favor del consenso a cualquier costo se opta por una sociedad sin sentido.

Podríamos, si se quisiera recurrir a una brújula, recordar con el Lacan de Joyce el síntoma, que « la historia no es nada más que una fuga, de la cual solo se cuentan los éxodos » , y que « Solo los deportados participan en la historia». (Otros escritos, p. 595)

 

Traducción de Laura Cecilia Rizzo

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